Acá, allá
Allá,
el mar es un monstruo caravanero
y hay momentos en la vida
de la luna
que nos quiere hacer reír
riendo a payasadas.
Pero acá
la vida es otra cosa y es
lo mismo pero nadie lo entiende:
la imponente arquitectura de las catedrales
y el sonido sanguíneo de las ambulancias, a lo lejos;
las muchachas que se ríen
y que se lloran
del casi misterioso de la nada;
la esperanza que sólo se transforma;
el canto de las arañas y las canciones de moda;
la estructura descarnada y vacía
que ha de sostener
la hermosura del yeso enamorado
cuando la estructura es en sí misma
una escultura.
El amor nos llena de noticias, pero no sabemos nada
sin el odio.
Por eso digo
que allá la vida es otra cosa y es
lo mismo,
pero nadie lo entiende.

